―Doctor Livingstone, supongo.
―No exactamente. Soy doctor, sí, y mi apellido comienza con L, pero no soy Livingstone.
―Ah. Henry Stanley, mucho gusto.
―Eso espero, eso espero…
―¿Disculpe?
―No, nada, pensaba en voz alta. Pero no se quede parado allí en medio de la jungla. Lo invito a mi cabaña, justamente estaba probando una receta local y me encantaría que usted me ayudara a prepararla.
―Oh, muy amable, doctor… ¿Cómo me dijo que se llamaba?
―Lecter. Doctor Hannibal Lecter.
―Nuevamente: mucho gusto.
―Nuevamente: eso espero.
Un cuento mío en Qubit
-
La noticia es algo vieja porque el libro salió el año pasado pero recién lo
recibí ayer y por eso lo menciono hoy. Mi cuento "Las fronteras se han
hecho ...
Hace 16 horas

0 comentarios:
Publicar un comentario